porno gays
Uniformado musculoso
Después de caminar varias cuadras, decidí preguntar. La verdad había venido sólo un par de veces a esta ciudad y no sabía como llegar a mi destino. Me llamó la atención el policía parado en la esquina. El buen clima de la primavera, junto con mis hormonas a flor de piel me hicieron recordar a una de las películas de porno gays que había visto semanas atrás, donde la acción comenzaba con un entrecruce de palabras entre dos desconocidos.
No fue casualidad que me acercara al policía: sus músculos se marcaban en su ropa y eso me calentaba mucho; siempre había tenido fantasías porno gays con uniformados. Sin esperar nada más que entablar un diálogo para saber por dónde debía dirigirme le pregunté si me podía explicar cómo llegar.
Pedro, así me dijo que se llamaba, tenía una voz bien masculina, lo cual acrecentaba más mis ganas de cumplir mis deseos porno gays. Después de contar sobre nuestras vidas, y hablar algunas banalidades, le agradecí por la información, le pasé mi tarjeta y me despedí. No perdía nada con darle mi número, aunque no estaba seguro si era homosexual.
Grande fue mi sorpresa cuando al otro día recibí su llamada. Me dijo que le había caído muy simpático y me preguntó si quería ir a tomar unas cervezas con él. Vivía solo y me invitó a su casa. La excusa que puso fue que no podía, por razones profesionales, invitarme la noche anterior. No me quedaron dudas, en una hora estaría ahí; estaba seguro de que cumpliría una de mis fantasías porno gays, tener sexo con un uniformado.
Cuando me recibió con apenas una camiseta y pantalones bien cortos confirmé mi calentura. Esa noche tuvimos cumplimos con las mejores escenas porno gays que haya experimentado. Continuará.



