contactos homosexuales

Gimnasia universitaria

Se acercaba la época de verano y Sebastián debía ponerse en forma, como todos los años, para mostrar su escultural cuerpo por las playas. Entre el trabajo, los estudios y su novia, no le quedaba tiempo para ejercitarse. La única opción fue recurrir al gimnasio universitario.

Allí conoció a Guillermo, un muchacho muy guapo de su misma edad. Ambos vivían situaciones parecidas y pareció que se atrajeron mutuamente. Se notaba que aunque ninguno era homosexual, ambos tenían fantasías porno gays con el otro cuando estaban juntos.

Guillermo admiraba el cuerpo de Sebastián, hacía cualquier cosa por tocarlo, le pedía consejos y quería todo el tiempo comprobar los frutos que el levantamiento de pesas dejaban a diario en su amigo. Sebastián ya había tenido algunas experiencias porno gays cuando estaba en su adolescencia, y encontrarse de nuevo con esta situación lo ponía a tope.

Ambos ansiaban tocarse, besarse… querían revivir todas aquellas fantasías porno gays que se les venían en la cabeza cuando se veían.

Una noche, trago tras trago, se dirigieron a la casa de Guillermo bastante borrachos. Apenas llegar, cerraron la puerta y se tiraron exhaustos en el sillón. Justo quedaron en una posición digna de películas porno gays: el bulto de Sebastián bien cerca de la cara de Guillermo. Éste, comenzó por darle un masaje en las piernas tan bien contorneadas, subiendo la mano hasta llegar a ese miembro que ya estaba tan duro como una roca. Comenzaron a rozar sus cuerpos llevando adelante esos momentos porno gays que tanto anhelaban. Esa noche sólo pudieron besarse y masturbarse… ninguno, tal vez por falta de experiencia, se animó a más, pero ambos empezaron a darse cuenta de que lo que los unía no era sólo pasión y calentura.